Asombro...quizás
¡
Cuánto disfruto cantarte,
cantarle
a la ternura de esos ojos,
alegres,
anhelantes, cubiertos por el cristal !
El
Señor es y será nuestra justificación:
comulguemos,
almas
encantadas por Su Amor.
Seamos
un cuerpo,
un
nosotros,
una
misión común.
Resulto
un guerrero torpe,
mido
mis fuerzas con ignorancia
y
te extraño.
¡
Ven sometámosnos el uno al otro !
¡
Suframos la gracia de negarnos,
darnos
y amar !
Mi
cóndor no se posará
sin
el cortejo de dos pavos reales,
sin
el nuevo día
y
su rocío de arcoiris.
¿
Reposaré mis entrañas,
con
su fardo de angustias,
sediento
por tu lago de piel ?
Quizás,
cuando esta, tu mariposa
duerma
incinerada sobre los carbones
te
quede su memoria en las manos
y
este aroma...