¡ Libre !

 

La costumbre de esta jaula es tan fuerte,

que no me atrevo a abandonarla.

 

He deseado siempre que vuele mi cóndor

y continúo pidiendo permiso al viento.

 

Frente a mi destino:

se abre un acantilado;

el sol me invita a abrir las alas

y las olas aplauden.

   

La necesidad escala el arrecife

en el fondo de mi anhelo;

la ilusión surge como lava,

la paz es una caricia que se rompe.

 

 Una ola inmensa se aproxima,

 repito Tu Nombre:

 una fuerza brota...

 

 y salto a las aguas de Tu cielo.