¡ Padre !

 

Entre los agujeros de la noche

corren las olas del tiempo.

 

Una avecilla juega,

los siglos rompen uno a uno

sobre la espuma y la arena,

la pequeña encuentra su alimento.

 

Observo la puerta

al otro lado de los sueños,

la paz del arado

surca la añoranza de Tu rostro.     

    

Una rosa de agua

me conduce al río inmenso,

la cruz se me pierde sobre el pecho

y te encuentro:

 

...bautizando con Tu alondra de fuego.