Campanario
Las
campanas del silencio me exigen
salir
de mi templo inexpresivo
y
me despierto.
Suenan
las primeras en mi circunstancia,
el
desayuno es pobre,
amarga
mi inconformidad:
confundo
mi vida con la que pudo ser.
Un
amigo me pregunta qué tal me siento
y
libero el disgusto.
Saco
jugo al limón del pasado
y
me regala el campanario
la
invalidez de mis premisas:
¡
Asume tu felicidad, tu destino,
la
toma libertaria de tu decisión !
Repito
en mi universo
la
melodía y el reto.
La
culpa feliz se me integra consciente,
me
visto de fiesta
y
amordazo mi miedo...
...Regreso
de la calle a estas líneas
con
dos cervezas "inside"
y el campanario encima:
Tienes
la fuerza,
tienes
el cuerpo,
¡
qué necesitas para salir de ti ?:
...¿una
excusa con piernas
o
un motivo que te lleve
y
aceptes el rol de la fruta madura,
la
queja sublime ?
¡
Despierta, hombre, despierta,
deja
de rumiar tu soledad !
¡ Escribe tu poesía
sobre
la lápida de la satisfacción absurda !
¡
Muéstranos tu alegría sobre las cenizas !
...Si
no golpeas tu péndulo
contra
tus paredes,
es
difícil
que
asistan a la fiesta de tu templo.