Grito
mudo
¡
Feliz el árbol
que
crece y crece
plantado
a la intemperie,
sin
fama, sin verguenza, sin llorar !
¡
Cuánto le envidio
al
verlo detrás de la ventana,
agradecido
con nidos en sus dedos,
en
una danza eterna,
abrazando
al sol !
Sobre
un manantial oculto,
se
alimenta de estrellas dulces,
o
muerde suave
las
nubes de mi sed.
¿
Guardo acaso en mis entrañas
el
Árbol de la Vida
con
su universo en caramelo
y
su palabra exacta ?
¿
Si en este desierto gobiernan
el
sofisma de la angustia
y
la tristeza del esclavo de cemento ?
¡
Feliz el árbol
que
crece y crece
y
no se queja
cuando
lo cortan de raíz !