Mujer

 

¡ Eres parte de este amor sin fin !

 

Nuestros labios debían encontrarse,

tu cabellera despeinarse,

tus pechos temblorosos necesitaban mi paz.

 

Te busqué en las raíces de mi árbol,

en su tronco, en sus nubes

y cuando casi venzo mi miedo

y mutilo mi egoísmo,

atrapo la exactitud del verbo.

 

Caminé sobre mi ayuno,

quebré mi alegría:

aún no deambulaban mis labios por tu piel.

 

¡ Qué no amanezca:

te amo más que a mis mitos !

 

Mis hermanos duermen todavía;

poseo privilegios que negar,

batallas que perder

 

No amanecerá sin el rayo de la vida:

¡ Eres parte de este amor si fin !...