Año  Nuevo

 

Doce, cero, cinco:

tanto sudor, tanta espuma, tanta ropa

y no tiene importancia

el primero de enero para las estrellas.

 

¿ Quién me da un poco de silencio ?

 

Sensible a la euforia,

me tiro las cartas por "primera vez".

 

Mis oídos aullan cantos gregorianos,

las palmeras se despeinan con la olas

y el horizonte oculta entre las nubes

este parto luminoso.

 

¿ Cuántos relojes necesitaré

conteniendo y conteniendo

el magma furioso que guardo en mi ?

 

¿ Sublimaré acaso mi protesta

con la dulzura y el anhelo

de este amor encarcelado ?