El
agua viva y su sierva
Soy
el río,
mi
verdad es una: ¡ la fertilidad !
Mucho
he meditado,
la
sed y el aislamiento, mucho,
para
cuestionarme si soy río o anhelo.
¿
Qué te has hecho mujer,
en
cual enramada se trabó
el
esplendor de tu ornamento:
los
cielos se desgajan
y
mi ausencia es sometida
al
concepto del vacío ?
¿
Acaso añoras
aguas
profundas y azules
que
cubran la desnudez y la inclemencia
que
padece tu alegría ?
¿
Puedes vivir sin amor, sin agua,
que
bañen y protejan tu fantasía
de
ilusiones falsas,
orgullosa
de tu propia ignorancia ?
¿
Será acaso la satisfacción
lo
que te envuelve con hechizos y tibieza,
y
te conduce al jardín muerto de la Muerte ?
No
temas, mujer,
por
este parto de justicia:
¡
no temas al entierro del Absurdo !
¡
Mi pequeña !:
!
Ven a este río dulce, sensible y mortal !
Soy...
el río,
mi verdad es una: ¡ la fertilidad !