¡
Señor, Señor:...ven en mi auxilio !
En
esta noche larga,
soy
una mariposa feliz,
danzo
sobre el fuego.
Quisiera ser un
cóndor,
salirme
de la cúpula del aire
para
perderme en el sol.
Quizás...
un
volcán que desconoce sus raíces,
animal,
sensible, irreverente:
mi
dolor conoce apenas la mayoría de edad.
Treinta
y tres autentican
la
necesidad del sufrimiento,
Tu
alegría
sobre
el resto de mi yo,
el
desprendimiento,
¡
Tu misericordia !
Necesito
reconfirmar Tu realeza,
Tu
gloria, Tu furia,
y
desafío la Muerte.
Voy
a tus brazos como Hijo,
mariposa
en llamas
...¡
con sus alas atadas
a
una cama de cristal !