Nuevo Día

 

La Bestia y el Dragón

yacen encadenados en el lago de fuego;

Tu pantera sangra satisfecha.

 

Camina por una selva eufórica,

con el viento sólido

y el firmamento tiritante.

Las iguanas la llaman por Su nombre,

las orquídeas se agigantan de pudor.

 

Sus ojos brillan dulces,

poco a poco apaga

la ira de su ser.

 

Su cola hace dibujos en el aire,

su copa de cuerno cambia

de dorado furioso a blanco feliz.

 

Humilde y victoriosa

se desplaza al encuentro de su amada.

Los árboles renuevan su follaje,

a su paso se abre una alfombra de víboras,

germinan las espigas de luz.

 

Sonriendo, tierna y azulada

transita el felino de la paz;

visualiza en su corazón a su leona real

y maulla más allá de la llanura:

 

¡ Espérame bajo la cascada negra,

te besaré antes que el sol !