Nos...

 

Bajo las algas de tu cielo,

reposo sobre mi lecho de musgo;

recorro eternamente los poros

y el rostro de tu luna nueva.

 

Deshojo una rosa negra

sobre tu piel de marfil:

los vellos se enfurecen contra el viento.

 

Las caricias vuelan como ángeles...

y tiembla en tu catedral,

tu sonrisa satisfecha.