Alegoría
en llamas
Han
transcurrido doce horas,
aún
no beso tu flama,
te
recuerdo
y
casi rompo a llorar.
El
Señor te toma entre sus dedos,
me
tocas hirviente
y
se ilumina mi verdad.
Los
segundos juegan calurosos,
las
sombras se agigantan,
la
mentira se encoge.
Lloro
feliz y sin saberlo...
somos
dos enfurecidos
en
la textura negra
de
una pasión sin concebir.
Acércate
pequeña,
conoce
mi llanto incandescente...
...¡
súfreme si puedes !