¡
Respiras !
Leona
de ilusiones,
yo
sé bien que tú caminas,
que
vienes a mi encuentro.
Maquillada
de ayuno,
tu
cabello me abraza en la distancia;
soledad
y añoranzas
traigo
para tí
en
las manos y en la piel.
Manantial
del desierto:
me
llamas por mi nombre,
me
sufres en tu pecho.
Las
estrellas y las nubes me cubren,
camino
en el silencio
para
besar tu hermosa luna.
No
soy indiferente,
la
noche aún no se duerme,
te
aproximas y te siento
en
la sed más eterna.
En
mis entrañas he conservado para tí
la
desnudez y el cielo,
la
derrota y la plegaria,
la
guerra y la ternura.
Mis
hombros ya no cargan
los
mitos y los dioses
que estorbaron en mi mente.
El
año casi se termina,
la
muerte ya no asusta,
el
sereno congela...
al
pobre diablo sólo le queda su riqueza.
Tu
ausencia
es
la sombra bendita de un dolor permanente.
Me
gozo en la tristeza,
en
la impotencia, en la esperanza
de
una creación que se nos muere.
Mi
corazón te canta
para
seguir cantando...
...Constelaciones
en gracia
surgirán
de
tu herida perfecta.