Mujer de luz

 

Mi amor...

aún no te encuentro.

Semejo una mariposa,

fértil polen mágico,

ingobernable insurrector,

taumaturgo de luz, ternura y sal.

 

Soy yo,

tu animal de ternura y paz,

el alma que pena por amarnos,

alegres, esperanzados

en la plenitud de la Verdad.

 

El pegazo de mi ser tiene dueño,

su nombre es el Señor.

 

Su cetro se forjó en el ayuno,

la indiferencia y el desprecio.

Hoy lo comprendo bien:

la Verdad no es exclusiva,

el dolor guarda una bendición rigurosa,

 la felicidad es un hito,

el gozo es real o no es.

 

¿ Dónde está el soberbio

que nos roba la llave del perdón,

para negociarnos nuestra dignidad ?

...¡ Don Absurdo es una auténtica desgracia !

 

Hermana, mi paloma,

me encuentro confundido:

no sé si pertenezco a una flor celestial

o si mi reina se vistió de nube

y no me reconoce tal cual soy.

 

Quizás la encuentre...

...uno de estos días:

tierna y vestida de rocío,

cuando bese su flor.

 

He regresado por su ternura,

la sal de sus ojos

y su piel.