En tus ojos

 

...Ya no está la memoria ingrata y mutilada

ni el ceño preocupado e impotente.

Ya no leo la necesidad insatisfecha

de dos senos que lloran sin misericordia.

 

En tus ojos

sí, en ellos,

tu duende sonríe

a metros de un abrazo pleno.

Adoro esos luceros

que aún no llegan a mis labios,

sentirte bella, tierna y dulce.

Como la aurora real

de una historia nueva, nueva, nueva.

Admiro en tu mirada

no la pregunta inquisitiva del anhelo;

sufro un arcoiris reflejado en tu otra ceja,

un diluvio de gracias

que dibuja la oportunidad perdida.

...Me sumerjo encantado

en la sed de bendecirte con tu misma alegría,

las manos y los brazos abiertos,

sangrada una crucificción inconclusa...

...¿ Aguardas tú, mi bella hermana

como el roble,

la luz fuerte y sensible del amor ?...

 

...¿ Nos encontraremos

en la profundidad de la vida ?