El
Árbol de la Vida
...No
es un mito con frutos de banano...
el
Árbol de la Vida es un bonsái.
Hace
dos mil años no debiste nacer,
hoy
el tiempo no puede evitar
tu
hora de crecer.
La
Gloria y la Alegría
testimonian
el dolor de su ser.
Su
clara virtud:
lava
de ternura, estrella de pasión,
Hijo,
esencia y Padre del Amor.
El
Árbol de la Vida
crece
y crece entre nosotros,
a
pesar de los arbustos,
del
dolor de la tierra,
de
la tristeza de las nubes.
Crece
y crece en maravillas,
crece
en su fuerza, en su belleza;
anuncia
la aurora
del
Milenio de la Paz.
Juez
de la ternura,
buey
de nuestras cargas,
hombre
real de dolores,
amores y esperanzas.
Ángel
con textura,
Silencio
del absurdo,
Hermano
fiel del resto redimido.
Verdad
de una creación
libre
y fresca,
Río
fértil del desierto,
Rosa
negra del Valle...
¿
Qué te hiciste
Amigo,
Hermano y Padre ?
¿
En cuál matorral te han escondido ?
¡
Sé que vives, respiras, ríes y cantas !:
-
¡ Déjame ver tu rostro, oír tu voz,
abrazarte,
estrecharte
con
mi bendita sed
!...
El
Árbol de la Vida
no
es un mito con frutos de fracaso...
Tú
creces y creces...
¡
Eres un bonsái !