No parece

 

...Difícil, encontrar una vía,

una brújula y una meta

para compartir la gracia de la vida.

 

Pero... te ha sucedido

¿ que tu madre ya era tentada a tu aborto

por temor al repudio,

hace unas cuatro décadas ?

Te parece razonable:

¿ haber sido hijo de un gerente bancario,

de un gran amigo y padre,

para no tener una bicicleta a los ocho años,

después de su sepelio ?

 

Te parece sano,

¿ ser hijo de un maniaco-depresivo,

adicto a un mal antidepresivo,

gracias a la medicina de su época ?

Te parece humano,

¿ conocer la amistad en la lealtad de una pastor-loba,

fiel hasta la muerte ?

Te parece bueno,

¿ quedarte esperando con saco y corbata

y no poder ir al entierro de tu padre ?

 

...¿ Dejar la batería y la voz de solista de una orquesta

por el anhelo de ser boy scout ?

 

¿ Te alegraría el desprecio de tu primer amor,

la soledad profunda sin amigos,

sin hermanos o un ser que te orientara

cuando cuestionabas a un mundo de plástico

con la sed ingrata de no amar a alguien con ternura ?

¿ Te parece razonable

aprender a tomarte tus pastillas solo,

a pesar de tu salud,

aún cuando no te explicaban si te afectaría

y de qué manera ?

Te gustaría tener un coeficiente

muy superior al normal,

ser hipersensible y no escuchar

dónde suenan las campanas,

ni el silencio ?

 

¿ Te sentirías contento:

encerrado, triste, deprimido,

sin qué estudiar, sin trabajo,

sin novia, sin hijos,

harto del absurdo para quitarte la vida

con ciento veinticinco valiums a la vez ?

 

¿ Qué harías si te encuentras

frente a un crucifijo inmenso,

sangrante, demolido y moribundo,

en la capilla de un hospital psiquiátrico,

cuando deberías estar sin cuerpo en su presencia ?

 

¿ Llorarías de misericordia ?

¿ Adónde esconderías el ruido de tu mente

y el dolor de tu corazón,

sintiéndote frustrado e inútil,

cual soberbio desperdicio,

cucaracha mil veces destruída

y mil veces reconstruída

en la necesidad y coraje por amar ?

¿ Te aferrarías

al carrusel de la epicrisis quince años

para colgarte en la solapa

el emblema de una minusvalía decorosa,

inconforme en la inmensidad de tu esperanza ?

 

¿ Pensarías acaso

que tu vida tiene algún sentido

aplaudiendo a la impotencia y a la marginación,

presa de tu escaso criterio,

deshidratado y flaco

por la urgencia de ternura y comprensión ?

¿ Adónde buscarías tu alegría,

la amistad, la salud, la voluntad y el gozo

aparte de tu cuarto, tu casa y del salón de internamiento ?

¿ Adónde... la paz, el amor y la conciencia

que extraviaste cuando te hacían creerte un desdichado,

un pobre diablo incapaz de amar ?

 

Y todavía devenir huérfano de madre,

cuando casi se cumplía la hora de la reclusión total,

cuando el bordón caminaba solo en sus pies...

era oportuno

fundar una familia con la ilusión de ser padre,

si te encontraras una hermosa mujer,

maltratada y mutilada,

si llegaras por ella a los pies de Tu Señor,

con tres pérdidas y viudo...

¿ Podrías alabarle y bendecirle ?

 

¿ Qué harías con tu vida si sólo tenías una condición,

sin ser enfermo, sin aparente futuro,

sin títulos, sin carro, sin hijos y sin casa,

para caminar digno, jubiloso y servicial...

buscando un motivo, una brújula, un destino ?

 

Pues yo te digo que:

¡ Sí vale la pena...

conocer el dolor por dentro y por fuera,

que me fue necesario humillarme,

bajar las gradas, desmitificar la mentira

en la alegría del servicio,

para crecer en el desprendimiento,

para no vivir de mis satisfacciones

pero sí gozarme de mis límites,

en la grandeza de Quien me dio la vida

que ningún absurdo me puede robar...!

 

¡ Incrustado en la dulce paz de Su mirada,

para mutiplicar la transparencia de Su paz,

para fortalecerme en Su gracia y Su justicia,

 ser obrero, mayordomo

e hijo de Su Amor !

 

¡ Tengo apenas cuarenta

y ahora mi compromiso es mostrar Su rostro !

 

¡ Gracias a Jesús... te amo !

¡ Él es... Mi verdad !