Papá
Lágrimas
ácidas liberan los astros,
el
último grillo ha enmudecido
y
un gallo ciego,
canta
anticipado
la
desnudez del sol.
¿
Quién sabe
adónde
se dirige la ambulancia que percibo,
entre
el lamento de la luna nueva
y
este riachuelo de metal ?
Mi
leona me ha reconocido,
respiro
en silencio
y
transito el camino que he aceptado.
Sin
títulos, sin hijos y sin carro,
me
siento completo:
el
amor me circula,
el
odio ya no.
Cargo
en cada célula
el
estigma del dolor y la virtud.
La
envidia devora mis huellas,
la
calma me huele a azufre
y
Te encuentro en lo profundo de mi soledad.
Todavía
sudo imágenes
y
las sombras huyen al amanecer...
¿
Cuándo cerraré los ojos
para
juzgar el verdugo de la vida ?...
¡
Todo es ilusión...
menos
Tu amor !